skip to main |
skip to sidebar
Por fín ha salido la versión de Ubuntu "Feisty Fawn" en DVD que tanto esperaba en la revista "Todo Linux"... Es algo que me pone igual que un gato contento de jugar con un ovillo de lana.
Para los no entendidos, Ubuntu es una distribución Linux, cada vez más popular, gratuita y fácil de manejar. Podemos encontrar un foro en español donde podemos solucionar nuestras dudas, debatir, etc.: www.ubuntu-es.org.
Es algo muy interesante, el poder probar algo alternativo a Windows, en la que no tengo ni que piratear el S.O. ni los programas... todo es software libre.
Además podemos ahorrarnos un pastón en la compra de la licencia, como por ejemplo la decisión del Ayuntamiento de Zaragoza, que ha decidido cambiar sus Windows por SuSE (http://www.gacetatecnologica.com/node/284).
Este DVD es algo que llevaba esperando mucho tiempo, desde mediados de abril (cuando se hizo pública esta versión), ya que la versión en CD que se puede encargar (y te la mandan por correo de forma gratuita, por supuesto) o descargar de la web (www.ubuntu.com) es poca para mí, cuando intento instalarla en casa, tan sólo dispone de lo básico, mientras que para poner al 100% actualizado incluso codecs y drivers, tengo que descargar unos 20 megas adicionales como media, cosa que yo no puedo hacer debido a que sólo dispongo de módem de conexión telefónica... por eso esperaba este DVD con todo lo actualizable dentro.
Ahora estoy investigando sobre cómo funcionar el puñetero módem HCF Conexant, a 56 kbps, de forma free...
Aquí os dejo unas instrucciones para ponerlas en práctica en un supermercado:
- Consigue 24 cajas de condones y colócalas al azar en los carros de la gente cuando no miren.
- Programa todos los despertadores de la sección hogar para que suenen en intervalos de cinco minutos.
- Deja un rastro de zumo de tomate en el suelo camino de los servicios.
- Acércate a un empleado y dile en tono serio: "Código tres en hogar" y observa su reacción.
- Monta una tienda de campaña en el departamento de cámping y di al resto de los compradores que sólo les invitas si traen almohadas del departamento de camas.
- Cuando se te acerque una dependienta y te pregunte si te puede ayudar, empieza a llorar y pregunta: "¿Por qué no me podéis dejar en paz?".
- Mira fijamente a la cámara de seguridad y utilízala de espejo mientras te hurgas en la nariz.
- Mientras miras los cuchillos pregúntale a la dependienta si sabe dónde están los antidepresivos.
- Anda por el supermercado de forma sospechosa mientras tarareas en alto la música de Misión imposible.
- Escóndete entre los percheros y cuando la gente esté echando un vistazo grita.
- Cuando haya un aviso por megafonía ponte en posición fetal mientras dices: "Otra vez las voces".
- Métete en un probador y grita muy alto: "¡Eh, no hay papel!"
Os pongo un cursillo para cuando vayáis a cenar...:
Cómo ser un buen cliente- Al camarero le encanta hablar, si no sería acomodador. Es un deber del cliente hacerle repetir los platos del menú unas quince veces. Para ello, cuando el camarero los recite por cuarta vez, usted procure hablar por el móvil.
- Si en el bar o restaurante hay una carta, procure no haber decidido qué comerá hasta que no llegue el camarero. Pregúntele si cada plato está bueno. Cambie de opinión sólo cuando el camarero haya apuntado su petición.
- Al camarero le encanta caminar, si no sería taxista, y el deber del cliente es hacer que camine. Si usted y sus compañeros de mesa quieren otra cerveza, deberán pedirlas de una en una. Cuando traiga la primera pidan la segunda, y no pidan la tercera hasta que no haya llegado la segunda. Así hasta que muera.
- Si usted es amable, el camarero jamás será diligente con usted. Sea desagradable, proteste. Verá como los simpáticos clientes de la mesa 3, que han llegado horas antes que usted, siguen echando raíces, esperando la cuenta.
- Es un deber del cliente procurar adivinar cuál es el plato que ya se ha terminado para pedirlo.
- Algunos inmaduros como usted no saben esperar los veinte minutos de la paella, y para entretenerse piden unas aceitunas. Los maduros ya sabemos que el camarero, que es un gran psicólogo y quiere nuestro bien, nos traerá las aceitunas después de la paella.
- Es un deber del cliente ser más listo que los otros clientes. Si hay doce clientes haciendo cola, puede que sean todos tontos, que haya una mesa libre y los doce tontos no lo sepan. Sáltese la cola y pregúntele al camarero.
- El disk-jockey del bar de copas pone música al tuntún, sin ningún criterio. Es un deber del cliente ir a la cabina a pedir algo que no tenga nada que ver con lo que pone. Ejemplo: si el DJ pincha música Trance, pídale "Gavilán" o "Paloma". Póngase pesado, a él le encanta que le insistan. Cuando la ponga, aproveche para irse a otro bar.
|--------------|
Cómo ser un buen camarero- Cuando el bar esté muy lleno de clientes y usted no dé abasto, no cometa el error de correr. Si corre, todos los clientes histéricos empezarán a llamarle. Camine despacio y mírelos a los ojos. Culpabilícelos por llegar todos a la misma estúpida hora.
- Cuando traiga la cuenta, jamás debe esperar a que el cliente saque el dinero. Eso simplificaría el proceso de manera innecesaria. Váyase. Ya volverá a recogerlo. Si pretenden pagar con carjeta y ya la tienen a punto cuando usted trae la cuenta, mire hacia otro lado.
- Si le piden pan, procure traerlo cuando estén comiendo el postre. Si le dicen que no quieren pan, tráigalo al principio. Tanto en el primer caso como en el segundo, cóbrelo como si fuera un empaste dental.
- Los clientes tienen la molesta costumbre de preguntar cómo están hechos los platos o los cócteles. Si usted quisiera que ellos supieran cómo están hechos, ya lo habrá especificado en la carta.
- Si el cliente pregunta, por ejemplo, qué son las "churras con merinas a la vasca", no conteste nada que no esté escrito. En este caso, deberá decir: "Pues son churras con merinas". Si insiste, diga: "Las churras son churras y las merinas son merinas. Y están hechas a la vasca".
- El postre no se escribe en el menú. Se dice de viva voz. Sería más práctico que también se escribiera, pero es tradición y punto.
- Algunos clientes no terminan nunca. Piden un gin-tonic y hacen que les dure toda la noche. A la que se den la vuelta, lléveselo. Así aprenderán. Si protestan les pone otro gin-tonic, y si dicen que no es lo mismo, que ellos querían ese culín de ese gin-tonic, llame a la policía.
- Cuantos más cubitos ponga en el whiski, más ahorrará. Hay clientes listillos que no quieren cubitos. Por algo será. Trátelos como a criminales.